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Archive for 4 febrero 2008

 

Esta semana el tema que elegimos tiene la intensión de hacernos despertar, para no seguir desperdiciando preciosos momentos de la vida lamentándonos, sobre todo de lo que ya sucedió; cuando alguien nos hace daño o afecta nuestros intereses nos enfurecemos o nos entristecemos y culpamos a esa persona por lo que sentimos, los hacemos responsables de nuestra desdicha, dicho de otro modo… no nos queremos hacer responsables de nuestro sufrimiento y buscamos culpar a los demás; cuando en realidad, uno es el principal responsable de sus sentimientos… nosotros decidimos donde invertirlos y, si nos sentimos mal con alguien, nosotros tendremos que decidir si negociamos nuestras necesidades sin ningún tipo de presión o de chantaje o… si nos liberamos de esa relación que no nos conviene.
Lo terrible es sentarnos a buscar culpables malgastando el tiempo y la energía, elaborando argumentos vanos que lo único que hacen es acrecentar el coraje; cuanto mas tiempo utilicemos en probar lo injusto, lo cruel que es aquel hecho… mas grande se hará la herida y la ira y, menos encontraremos remedios para nuestros males.
Dice el Dalai Lama que el hombre puede ser desposeído de todo, excepto de una cosa… la última de las libertades humanas, la libertad de escoger la actitud que uno adopta ante cualquier situación y la de escoger su propio camino.
La lección de esta semana podríamos resumirla en un cuestionamiento practico… muy practico con respecto a lo que nos ha sucedido y entonces cuestionarnos: de lo que ha pasado ¿qué puedo cambiar? y ¿qué tengo que aceptar?

La frase de la semana dice: “No busques culpables, busca soluciones”.

*-.*.-* NAMASTÉ *-.*.-*

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Hubo muchas llamadas pidiendo que repitiera el cuento tibetano que conté el lunes, la verdad es que si nos mueve el tapete esta historia e inevitablemente la aplica uno a su vida, aquí lo tienen una vez más.
En ciertas culturas los monjes pueden casarse; pero según sus principios éticos, cuando uno de esos monjes se casa no puede voltear a ver a otra mujer… mucho menos tocarla.
Cuenta la leyenda que un monje iba caminando por un valle tomado de la mano de su esposa, cuando de repente escucharon los quejidos de una mujer; entonces los dos voltearon y se dieron cuenta que la mujer en cuestión estaba atorada en el río con una pierna entre las rocas sin poder salir de ahí. La pareja no sabía que hacer y mientras tanto continuaron caminando; pero las suplicas de esta mujer eran tantas, que el monje hizo un alto… volteo a ver a su esposa… la soltó suavemente de la mano… y se regreso a ayudar a la mujer del río; se acercó a ella, le quito las rocas de encima… y se dio cuenta de lo lastimada que estaba y la cargó… la cargó y la paso del otro lado del río… enseguida retomo su camino, tomó la mano de su esposa y siguieron por el valle como si nada. Después de unos días la esposa empezó a tener cambios de humor y de actitud, a las semanas estaba muy irritable y la convivencia con su esposo… el monje, era cada vez mas difícil, pero con los meses se volvió insoportable; entonces el esposo tomo la palabra y le dijo:-¿qué pasa mi amor estas tan alterada? desde hace unos meses te siento muy extraña-

-¡extraña! ¿extraña yo? …extraño lo que tú haces-

¿Yo? –le dijo el esposo-

-sí tú… no se te hace extraño que aquel día que andábamos caminando por el valle me soltaras de la mano para ayudar a una desconocida… no se te hace extraño que te olvidaras de todos tus principios éticos, de toda tu formación espiritual y la cargaras a ella entre tus brazos.

Entonces el la mira fijamente y le dice a lo ojos –no se si lo que hice sea extraño o no… pero lo que si se es que, yo la cargue y la ayude a pasar… ¡tú la sigues cargando!-.
El lunes concluimos diciendo que por salud física y mental o lo superamos o nos separamos… ya sea de una persona, de una empresa, de cualquier situación que nos haya rebasado o lastimado… estas historias o las superamos o nos amargamos, cargando y recordando lo que ya sucedió.
Recordemos que no es lo que sucede, sino lo que creemos que esta sucediendo, lo que vamos agregándole al asunto, el significado que le queremos dar a las situaciones.

La frase de la semana dice: “No busques culpables, busca soluciones”.

*-.*.-* NAMASTÉ *-.*.-*

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Especialmente cuando las cosas llegan a un límite, solemos buscar culpables y justamente en ese momento crucial lo mas valioso son las soluciones, más que saber de quien es la culpa; porque podemos echarle la culpa al de a lado… a la infancia que tuvimos… a los recursos que nos faltaron… a los favoritismos que existen… a los amigos que tenemos… etcétera; pero estamos evadiendo la responsabilidad que tenemos en el asunto… desde pequeños seguimos a ciegas los modelos que nos enseñan, sin evaluar realmente si esas acciones nos ayudan a crecer como personas o, si contribuyen a que vivamos en el hoyo… como el hecho de buscar culpables en vez de poner manos a la obra.
Lo que muchas veces limita o trunca nuestro desarrollo, es estar haciendo los tontos, culpando a la vida y a los demás y, este suele ser como decíamos un modelo de comportamiento que tenemos bien arraigado y que nos llena de complicaciones reales o ficticias, es el hábito de darle suma importancia a los sucesos negativos; no nos damos cuenta que bajo esa conducta estamos aplazando nuestro progreso… aplazando los placeres y la alegría… todo por obsesionarnos en un acontecimiento y repetirlo en nuestra mente una y otra vez… nos lo llevamos a todas partes… ¡incluso dormidos! le damos vuelta y vueltas al asunto, hasta que solo vivimos en pensar en eso negativo, en buscar y remarcar al culpable… eso es invertirle a lo grande para amargarnos la vida.
Las soluciones surgen de la reflexiones, de tomarse un momento para respirar, para expandirse en vez de encogerse, tomar aire, es como abrir todas las puertas y todas las ventanas, para dejar que todo se ventile… que los tiempos cambien, dar pie a las respuestas… dar pie a ideas nuevas… dicen que no hay nada mas peligroso que tener una sola idea… ABRAMONOS… y evitemos caer en la costumbre de encogernos porque vamos a entumecernos.
La solución a parece cuando reflexionamos… seamos mas cooperativos, tomemos la iniciativa de contribuirnos en vez de obstruirnos.

La frase de la semana dice: “No busques culpables, busca soluciones”.

*-.*.-* NAMASTÉ *-.*.-*

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Vamos a continuar con el tema de esta semana que es bien interesante… cuando un trabajo, una persona o cierta circunstancia… nos afecta, nos daña, nos lastima… le echamos la culpa de nuestra situación y, en ese arrebato corremos el riesgo de no asumir nuestra verdadera responsabilidad… y no tanto de los hechos ocurridos, sino principalmente de la responsabilidad que tenemos al decidir que ese incidente trascienda negativamente en nuestra vida o… se transforme en un aliciente potencial.
Efectivamente las circunstancias pueden afectarnos; pero HOY vamos a subirnos de nivel, para verlos desde arriba; las circunstancias no son buenas ni malas… son retos, son oportunidades, y estas dependen completamente de nuestra interpretación, de lo que decidamos hacer con ellas o de ellas, o nos sirven para superarnos o para derrumbarnos.
Todos tenemos circunstancias adversas… TODOS… y todos tenemos algún tema para trabajar, esta en nosotros visualizar las soluciones para acercarnos a ellas o sentirnos victimas de las circunstancias y sentarnos a quejarnos, culpando a la vida y a los demás; entonces preguntémonos ¿qué queremos? ¿cómo queremos sentirnos? ¿cómo queremos vivir? Y si no sabemos de buenas a primeras, empecemos a respirar para adentrarnos a nuestra conciencia y entonces contestarnos fielmente cómo queremos sentirnos, cómo queremos vivir y qué podemos hacer nosotros para conseguirlo; creemos imágenes, visualicemos el camino, dejemos que la imaginación nos inspire, nos motive… nos ilumine… para encontrar soluciones.
Estas imágenes deben incitarnos poderosamente; ahora bien si lo que queremos depende de los demás y, los demás sabemos que no ceden, seamos más congruentes y optemos por el cambio, optemos por ser mas responsables de nuestra vida y dejemos de culpar a los demás.
Si nos apegamos a los acontecimientos, si nos empecinamos en culpar ciertos hechos, como una enfermedad… una infancia difícil… una relación tormentosa… un trabajo tedioso… conseguiremos además de sufrir… a traer más problemas semejantes; recordemos que la vida es… lo que nosotros hacemos de ella.
La frase de la semana dice: “No busques culpables, busca soluciones”.

*-.*.-* NAMASTÉ *-.*.-*

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El día de hoy les voy a contar un cuento… un cuento extraordinario; pero antes quiero hacer hincapié en los beneficios que aportan estas narraciones, porque este relato puede servirnos como simple entretenimiento y… después continuar con nuestras actividades como si nada… o bien puede servirnos para reflexionar y tratar de aplicarlo a nuestra vida.
En ciertas culturas los monjes no tienen prohibido casarse; pero según sus principios éticos, cuando uno de esos monjes se casa no puede voltear a ver a otra mujer… mucho menos tocarla.
Cuenta la leyenda que un monje iba caminando por un valle tomado de la mano de su esposa, cuando de repente escucharon los quejidos de una mujer; entonces los dos voltearon y se dieron cuenta que, una mujer estaba atorada en el río con una pierna entre las rocas sin poder salir de ahí. La pareja no sabía que hacer y mientras tanto continuaron caminando; pero las suplicas de aquella mujer eran tantas, que el monje hizo un alto… volteo a ver a su esposa… la soltó suavemente de la mano… y se regreso a ayudar a la mujer del río; se acercó a ella, le quito las rocas de encima… se dio cuenta de lo lastimada que estaba y la cargó… la cargó y la paso del otro lado del río… enseguida retomo su camino, tomó la mano de su esposa y siguieron por el valle como si nada. Después de unos días la esposa empezó a tener cambios de humor y de actitud, a las semanas estaba muy irritable y la convivencia con su esposo… el monje, era cada vez mas difícil, pero con los meses se volvió sencillamente insoportable; entonces el esposo tomo la palabra y le dijo:
 -¿qué pasa mi amor? ¿por qué estas tan alterada? desde hace unos meses te siento muy extraña-
 -¡extraña! ¿extraña yo? …extraño lo que tu haces-
 ¿Yo? –le dijo el esposo-
 -sí tú… no se te hace extraño que aquel día que andábamos caminando por el valle me soltaras de la mano para ayudar a una desconocida… no se te hace extraño que te olvidaras de todos tus principios éticos, de toda tu formación espiritual y la cargaras a ella entre tus brazos…
…Entonces el la mira fijamente y le dice a lo ojos –no se si lo que hice sea extraño o no… pero lo que si se es que, yo la cargue y la ayude a pasar… ¡tú la sigues cargando!-.
Por salud física y mental, o lo superamos o nos separamos… ya sea de una persona, de una empresa, de cualquier situación que nos haya rebasado… o lo superamos o nos amargamos, cargando y recordando lo que ya sucedió.
La vida no siempre es lo que queremos que sea, mucho menos las personas; pero el problema no es la vida ni las personas, sino nuestra terquedad de querer que las personas se comporten como lo tenemos marcado en nuestros planes, cuando las cosas cambian de rumbo, en vez de perder el tiempo insistiendo en lo que paso o en lo que no paso, encausemos en buscar soluciones, recursos… respuestas.
La frase de la semana dice: “No busques culpables, busca soluciones”.

*-.*.-* NAMASTÉ *-.*.-*

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